De una silla de ruedas al taller que cambió su vida: la historia de la profesora que volvió a empezar
- Telediario Digital

- 8 jun
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María del Valle Besone era profesora de Física y Química cuando un grave problema de salud la dejó hemipléjica. Años después, encontró en la orfebrería una nueva pasión, recuperó la movilidad de su mano derecha y hoy enseña a otros desde su propio taller.

Hay historias que nacen de un sueño. Y hay otras que surgen cuando la vida obliga a cambiar de rumbo. La historia de María del Valle Besone pertenece a ese segundo grupo.
Durante años ejerció como profesora de Física y Química. Su vida transcurría entre aulas, alumnos y proyectos, hasta que un problema de salud la enfrentó a una realidad inesperada: quedó hemipléjica de su lado derecho y debió abandonar la actividad que tanto amaba. Lo que parecía un final terminó convirtiéndose en el comienzo de una nueva etapa.
Para recuperar movilidad comenzó realizando pequeñas manualidades. Eran ejercicios simples, pensados para volver a ganar destreza en una mano que ya no respondía como antes. En medio de ese proceso apareció una pregunta de su esposo que cambiaría todo: “¿No querés estudiar orfebrería?”. La propuesta parecía impensada, pero Valle aceptó el desafío. Cada semana viajaba a Córdoba acompañada por su madre porque todavía no podía desenvolverse sola. Allí descubrió un universo que terminó enamorándola.
En diálogo con Telediario Federal, Del Valle Bessone relató su historia de vida. La recuperación no fue solamente física. También fue emocional. Con el apoyo incondicional de su esposo, sus hijos y toda su familia, decidió no resignarse a una cama ni a una silla de ruedas. “Se puede salir de todo”, aseguró durante la entrevista, convencida de que la actitud y la perseverancia fueron claves para reconstruir su vida.
Cuando logró recuperar el manejo de su mano derecha, apareció otro desafío. La docencia seguía ocupando un lugar central en su corazón. Por eso abrió su propio espacio, un taller llamado “Que así sea”, donde hoy recibe alumnos de Río Cuarto y de distintos puntos de la región. Allí no solo enseña técnicas de orfebrería: transmite confianza, impulsa a quienes dudan de sus capacidades y demuestra con su propia historia que siempre es posible empezar de nuevo.
Hoy asegura que es feliz creando y acompañando a otros en sus procesos. La mujer que alguna vez tuvo que reaprender movimientos básicos encontró una nueva vocación y construyó una comunidad alrededor de ella. Su mensaje es simple, pero poderoso: “Nosotros somos más que una circunstancia”. Una frase que resume una historia atravesada por la resiliencia, la familia y la decisión de no rendirse jamás.



