Desaparecidos hallados en La Perla: la historia de la riocuartense Mónica Protti
Mónica Protti de Guillén fue secuestrada junto a su esposo en septiembre de 1976. Casi 50 años después, sus restos fueron identificados en la zona de La Perla. Su hermana habló con Telediario sobre el hallazgo, recordó su vida en Río Cuarto y relató el dolor de una familia que pasó décadas buscando respuestas.
Casi medio siglo después de su desaparición, la Justicia Federal de Córdoba confirmó la identificación de los restos de Mónica Protti de Guillén, una mujer nacida en Río Cuarto que fue secuestrada durante la última dictadura cívico-militar. Sus restos fueron recuperados en Loma del Torito, en las inmediaciones del ex centro clandestino de detención, tortura y exterminio La Perla.

La confirmación se conoció este viernes 23 de octubre, durante una conferencia de prensa en los Tribunales Federales de Córdoba, donde se anunciaron ocho nuevas identificaciones de personas desaparecidas en 1976. En ese contexto, Susana Protti, la hermana de Mónica dialogó con Telediario y brindó un conmovedor testimonio sobre lo que significó recibir una respuesta después de casi 50 años de búsqueda.
Susana reconoció que la identificación fue una sorpresa y que, durante mucho tiempo, había tenido sentimientos encontrados ante la posibilidad de recuperar solamente pequeños restos de su hermana.
“Siempre antes de ese hallazgo yo tenía el sentimiento de que no quería que me dieran un huesito de mi hermana, pero me reconcilié con el hallazgo cuando sucedió”.
Durante la entrevista, expresó su agradecimiento a los profesionales, investigadores y organismos que participaron en las tareas de recuperación e identificación.
“Aquí estamos, notificándonos del hecho y agradecidos a la inmensa cantidad de personas que participan en estos actos de reparación”, manifestó.

Quién era Mónica Protti, la joven riocuartense desaparecida en 1976
Mónica nació el 1 de agosto de 1952 en Río Cuarto. Era la segunda de cuatro hermanas, todas nacidas y criadas en la ciudad.
Cursó sus estudios primarios en la Escuela Manuel Belgrano y luego asistió a la Escuela Normal Justo José de Urquiza, donde se recibió de maestra en 1970.
Ese mismo año se trasladó a Córdoba capital para estudiar Medicina en la Universidad Nacional de Córdoba. Su familia también decidió radicarse allí.
“Nosotros éramos cuatro hermanas, todas nacidas y criadas en Río Cuarto. Ella era la segunda. Hizo, como todas nosotras, la primaria en la escuela Manuel Belgrano y la secundaria en la Escuela Normal Justo José de Urquiza”, recordó Susana.
La joven había comenzado a construir su futuro profesional alrededor del estudio y la práctica de la medicina.

El secuestro junto a su esposo y la búsqueda desesperada
En enero de 1976, Mónica se casó con Enrique Daniel Guillén, dirigente de la Juventud Comunista. Apenas ocho meses después, el 21 de septiembre de 1976, ambos fueron secuestrados del domicilio familiar en Córdoba, donde vivían junto a los padres y la hermana menor de Mónica.
Según reconstruyó su hermana, un grupo de hombres vestidos de civil ingresó al lugar y se llevó a la pareja.
“Fue secuestrada desde ese domicilio por personal que decimos una patota de civil. No eran policías ni militares vestidos como tales”, relató.
Desde ese momento comenzó una búsqueda que se extendió durante décadas. La familia recorrió distintas instancias intentando obtener información sobre el paradero de Mónica y Enrique.
Con el paso del tiempo, los testimonios de sobrevivientes permitieron reconstruir parte de lo sucedido en cautiverio.
“Por varios testimonios supimos que habían estado en La Perla, que los habían sometido a tormentos durante 45 días y que después de eso los habían fusilado”.
La hermana sostuvo que, de acuerdo con esa reconstrucción, los restos recuperados en Loma del Torito corresponderían al lugar donde terminaron los cuerpos de las víctimas.

Susana habló sobre el paso del tiempo y el impacto que tuvo la desaparición de Mónica en sus padres.
Durante casi cinco décadas esperaron conocer qué había ocurrido con su hija. Sin embargo, la identificación llegó cuando su padre ya había fallecido.
Su madre continúa con vida y tiene 98 años, aunque, según explicó, actualmente no se encuentra en condiciones de comprender plenamente la noticia.
“Lo único que a nosotras nos duele es que mi papá no esté para saberlo y mi mamá está viva, tiene 98 años, pero no puede comprenderlo. Pero bueno, de alguna manera se lo vamos a hacer sentir”.
La declaración refleja el dolor que permanece en las familias de las víctimas del terrorismo de Estado. Generaciones enteras atravesadas por la ausencia, la incertidumbre y la espera de respuestas.

La identificación de Mónica fue posible gracias a las tareas de recuperación de restos y los análisis científicos desarrollados en Loma del Torito por el Equipo Argentino de Antropología Forense, con la colaboración de especialistas e instituciones de Córdoba, entre ellas la Universidad Nacional de Río Cuarto.
Después de casi 50 años, la familia de Mónica Protti de Guillén pudo conocer una parte de su destino. El hallazgo no modifica lo sucedido ni devuelve el tiempo perdido, pero constituye una respuesta largamente esperada y un nuevo paso en la reconstrucción de los crímenes cometidos durante la última dictadura.
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