Entraron por una diminuta ventana, robaron una despensa y se llevaron hasta la bicicleta de una nena
El hecho ocurrió en barrio San Antonio de Padua, durante la madrugada. Los delincuentes lograron ingresar por una pequeña ventana utilizada para atender al público, pese a las medidas de seguridad del comercio. La familia dormía en la vivienda ubicada detrás del local.
Un llamativo robo sorprendió a una familia de Río Cuarto. En una despensa ubicada en la intersección de Dinkeldein Norte y Nahuel Huapi, en barrio San Antonio de Padua, delincuentes lograron ingresar a través de una pequeña abertura de aproximadamente 35 centímetros, utilizada habitualmente para entregar mercadería a los clientes.

El hecho ocurrió alrededor de las 2 de la madrugada. Según relató Matías, propietario del comercio, fue la Policía la que advirtió que la puerta del negocio se encontraba abierta y le notificó lo sucedido.
Lo más sorprendente fue la manera en que lograron ingresar. El comercio cuenta con una reja de seguridad y una pequeña ventana para entregar productos de mayor tamaño. Sin embargo, quien cometió el robo habría forzado esa abertura hasta conseguir pasar al interior.
"Vendemos directamente por la ventana por una cuestión más que nada de seguridad, pero nunca nos imaginamos que por ese lugar iban a ingresar", expresó Matías en diálogo con Telediario.
Una vez dentro, quien ingresó sustrajo un dispositivo Posnet, un exhibidor con accesorios para celulares, mercadería y dinero en efectivo que había quedado como cambio en la caja. También se llevó la bicicleta de la hija de los propietarios.
El delincuente habría encontrado las llaves del local colgadas junto a la puerta y las utilizó para salir por el frente con los elementos robados.
Otro detalle que generó preocupación es que la familia se encontraba durmiendo a pocos metros del lugar, ya que la vivienda está conectada con la despensa.
"Gracias a Dios nosotros no escuchamos nada, porque estábamos durmiendo con los niños", contó el comerciante, al destacar que ninguno de los integrantes de la familia llegó a encontrarse con el intruso.
El episodio volvió a poner en evidencia la vulnerabilidad de los pequeños comercios de barrio, incluso cuando cuentan con rejas y otras medidas de protección para prevenir robos.




