“Los cables que roban se los están fumando”: la alarmante hipótesis detrás de una seguidilla de robos
Actualizado: 6 oct
Un comercio dedicado a la venta de maquinaria agrícola volvió a ser blanco de robos en Río Cuarto. Según relató su propietario, el mismo hombre habría ingresado tres veces en apenas 12 horas para llevarse cables de fibra de las máquinas. La sospecha que surgió tras conversaciones con policías y personal de seguridad es todavía más preocupante: creen que los componentes serían procesados para consumirlos como droga.
Un nuevo episodio de inseguridad volvió a golpear a un comercio dedicado a la venta de maquinaria agrícola en Río Cuarto. Esta vez, el propietario aseguró que un mismo hombre habría ingresado tres veces en apenas 12 horas, con un objetivo que se repite: arrancar y llevarse los cables instalados en las máquinas.
Rodolfo Keegan, propietario del establecimiento, relató en diálogo con Telediario que el sospechoso ingresó por primera vez alrededor de las 20.30 del lunes y habría regresado durante la madrugada. Pero la situación más impactante ocurrió este martes por la mañana.
Cuando trabajadores ya se encontraban en el predio revisando los daños, una joven sorprendió al hombre escondido debajo de una máquina mientras tironeaba cables. Al ser descubierto, escapó rápidamente.

El dato que genera mayor preocupación es el posible destino del material robado. Según explicó Keegan, no se trataría de cables de cobre ni de otro metal con un valor significativo para su posterior reventa. Inicialmente pensaban que quienes ingresaban los confundían con cables que podían comercializarse clandestinamente.
Sin embargo, tras conversar con personal policial y de seguridad privada, apareció otra hipótesis. Sospechan que los cables serían robados para extraer o procesar algunos de sus componentes y luego utilizarlos para el consumo de sustancias. Se trata, por el momento, de una versión planteada por el comerciante y no de una conclusión pericial o policial confirmada.
“Los cables que roban se los están fumando”, resumió Keegan al describir la información que recibió y la preocupación que genera el fenómeno.
El comerciante sostuvo que los últimos tres episodios habrían sido protagonizados por la misma persona, a partir de las características registradas por las cámaras: vestimenta oscura, zapatillas blancas y una gorra bordó.

“Estoy dolido en el alma”
Más allá del material sustraído, Keegan puso el foco en los daños millonarios que provoca cada ingreso. Incluso aseguró que comenzó a evaluar nuevas medidas de seguridad para transformar prácticamente el establecimiento en “su propia cárcel”.
La frustración llegó al punto de poner en duda la continuidad del negocio después de cuatro décadas de actividad. “Tenés que analizar si vale la pena seguir luchando”, expresó.
Y cerró con una frase que refleja el impacto económico y emocional de los reiterados robos: “Hoy estoy preocupado, hoy estoy dolido en el alma. Me han pegado muy, muy gordo. Mi bolsillo está sufriendo”.
El caso vuelve a poner sobre la mesa no solamente la reiteración de robos en establecimientos comerciales, sino también la posible vinculación entre delito y consumo problemático, aunque el supuesto uso de los componentes de estos cables para drogarse deberá ser determinado y respaldado por las autoridades competentes.




