#3J: Río Cuarto volvió a marchar y pidió por una Justicia que no llegue tarde
- Telediario Digital

- 3 jun
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A 11 años de la primera movilización, cientos de personas volvieron a las calles para reclamar justicia, denunciar la violencia de género y exigir respuestas más rápidas ante las denuncias.
Río Cuarto volvió a movilizarse este 3 de junio en el marco de una nueva jornada de Ni Una Menos. A 11 años de la primera marcha que marcó un punto de inflexión en la lucha contra la violencia de género en Argentina, hubo una gran convocatoria cantidad de personas participó de la movilización realizada en la ciudad.

La movilización de este año estuvo atravesada por una sensibilidad especial debido al femicidio de Agostina Vega, la adolescente de 14 años asesinada en Córdoba. Su caso estuvo presente en carteles, consignas y discursos, convirtiéndose en uno de los ejes centrales de una jornada marcada por el reclamo de justicia y la exigencia de respuestas concretas frente a la violencia machista.
La convocatoria en Río Cuarto comenzó a las 15.30 en el Galpón Blanco de El Andino, donde se reunieron organizaciones feministas, colectivos sociales, agrupaciones estudiantiles, sindicatos y vecinos. Cerca de las 17.30, la columna inició su recorrido rumbo a Tribunales, en una movilización que se extendió por más de cinco cuadras y mostró una de las convocatorias más importantes de los últimos años. La marcha concluyó frente al edificio judicial, donde se realizaron intervenciones artísticas, expresiones plásticas y la lectura de documentos vinculados al reclamo por una respuesta más efectiva ante las situaciones de violencia de género.
Entre las principales expresiones de quienes participaron surgió una fuerte crítica al accionar de la Justicia en las causas vinculadas a violencia de género. Muchas de las personas movilizadas señalaron la preocupación por la lentitud de los procesos judiciales y las consecuencias que esto genera para quienes denuncian situaciones de violencia y para sus familias.
Los reclamos apuntaron a la necesidad de contar con mecanismos más ágiles y efectivos de protección, advirtiendo que las demoras en la intervención estatal pueden dejar a las víctimas en situaciones de extrema vulnerabilidad. En ese sentido, el caso de Agostina volvió a poner en agenda el debate sobre la respuesta institucional frente a las denuncias y las medidas de prevención.
La marcha culminó frente a Tribunales, donde se realizaron intervenciones artísticas y expresiones plásticas que buscaron visibilizar las distintas formas de violencia de género y mantener vigente el reclamo de justicia. A más de una década del primer Ni Una Menos, las calles volvieron a ser escenario de un mensaje contundente: la demanda por una vida libre de violencias sigue siendo una deuda pendiente.









