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Recibió un corazón y volvió a empezar: la historia de Sebastián tras el trasplante

1 oct
3 min de lectura

Leonardo Sebastián Salvador atravesó una miocardiopatía dilatada, permaneció varios meses internado y debió ingresar a la lista nacional de espera para recibir un corazón. A seis meses del trasplante, contó en Telediario cómo fue el proceso, la espera y el momento en que supo que había llegado el donante.


“Mi corazón se dilató y ya no tenía fuerza para bombear la sangre”. Así recuerda Leonardo Sebastián Salvador el comienzo de una historia que cambió por completo su vida y que, meses después, derivaría en un trasplante de corazón.


En diálogo con Telediario, Sebastián relató que fue diagnosticado con una miocardiopatía dilatada, luego de comenzar repentinamente con falta de aire, cansancio, dificultades para dormir e hinchazón. Hasta ese momento, aseguró, no había presentado síntomas que le permitieran anticipar la gravedad de lo que estaba ocurriendo.

“Esto me agarró de un día para el otro”, recordó. Oriundo de Los Cóndores, acudió inicialmente a una clínica de Río Tercero. Después de los primeros estudios, recibió una noticia difícil de procesar. Su cuadro era grave y necesitaba avanzar hacia un trasplante cardíaco. Según recordó Sebastián, en aquel momento los médicos le explicaron que su corazón presentaba un deterioro muy importante.


A partir de allí comenzó un extenso proceso médico. Fue trasladado al Hospital Córdoba, donde completó los estudios necesarios para poder incorporarse a la lista nacional de espera. Finalmente ingresó el 17 de diciembre, luego de varios meses de internación.

Durante ese período, Sebastián destacó el acompañamiento de médicos, kinesiólogos, enfermeros y profesionales de salud mental. Pero también tomó una decisión personal, el mantenerse físicamente activo tanto como su condición se lo permitiera.


Caminaba dentro del hospital, realizaba ejercicios aeróbicos y utilizaba elementos que le habían facilitado para entrenar. Esa preparación, contó, terminó siendo determinante durante la recuperación posterior. “No desperdicié el tiempo”, resumió al recordar aquellos meses dentro del hospital.


La espera terminó el 17 de marzo, alrededor de las cinco de la tarde. Una médica ingresó a su habitación y le comunicó la noticia que esperaba desde hacía meses. Había aparecido un corazón compatible.

El órgano provenía de Tucumán, por lo que comenzó inmediatamente un complejo operativo para realizar el trasplante.

Sebastián pudo permanecer acompañado por familiares y amigos hasta minutos antes de ingresar al quirófano. Según relató, el corazón llegó aproximadamente a las 3 de la madrugada y la cirugía finalizó cerca de las ocho de la mañana. El trasplante se concretó el 18 de marzo.


Diez horas después de la cirugía, volvió a abrir los ojos

Uno de los momentos que más sorprendió incluso a los profesionales llegó pocas horas después de la intervención.

“A las diez horas de haber salido de la operación me desperté”, contó Sebastián.

Explicó que permanecía lúcido, reconocía a quienes estaban a su alrededor y podía hablar con normalidad, aunque todavía sufría las consecuencias físicas propias de una cirugía de semejante magnitud.

“Fue una alegría inmensa”, expresó al recordar el momento en el que tomó conciencia de que el trasplante había sido realizado. Según relató, los propios médicos destacaron favorablemente su evolución y él atribuye parte de aquella recuperación al entrenamiento que sostuvo durante su internación.

A seis meses de la operación, Sebastián asegura sentirse “muy bien” y haber recuperado buena parte de su vida cotidiana, aunque debe mantener estrictos cuidados.

La alimentación, los controles médicos y especialmente la prevención de infecciones forman parte de esta nueva etapa. Debido al tratamiento inmunosupresor necesario después de un trasplante, explicó que durante los primeros meses debe extremar las precauciones frente a virus y enfermedades.


“Estoy contento, muy contento”, aseguró. Su historia también vuelve a poner en primer plano la importancia de la donación de órganos. Detrás del corazón que permitió que Sebastián pudiera volver a proyectar su vida hubo un donante, una familia y un operativo médico que hicieron posible el trasplante.

Hoy, seis meses después de aquella madrugada, Sebastián habla de una nueva oportunidad. Una vida que volvió a empezar al ritmo de otro corazón.


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