Aprovechó los escombros para tapar los baches de su calle porque “no pueden dormir”
Rosa García decidió intervenir por su cuenta ante el deterioro del pavimento en el sudeste de Río Cuarto. Los vecinos aseguran que llevan dos años reclamando soluciones y denuncian que hay más de 60 pozos en apenas una cuadra. Ruidos constantes, vehículos dañados y dificultades para circular forman parte de una problemática que afecta a todo el sector.
Una imagen que se viralizó en las redes sociales volvió a poner en evidencia el deterioro de las calles de Río Cuarto. Rosa García, una vecina del sudeste de la ciudad, decidió salir con una carretilla, una pala y escombros para tapar los baches frente a su vivienda, después de casi dos años de esperar una solución definitiva.

La situación se registra en calle Almirante Brown al 1200, en inmediaciones de Tomás Guido y Santa María de Oro. Durante un móvil de Telediario, los vecinos denunciaron que en un tramo de aproximadamente 100 metros contabilizaron más de 60 pozos, una situación que dificulta la circulación y afecta la vida cotidiana de quienes residen en el barrio.
"Esto se hizo hace como dos años, cuando cortaron por un caño que se había roto. Quedaron en venir a taparlo la semana siguiente y hace más o menos dos años que esto está así, cada vez peor", relató Rosa, quien explicó que tomó la iniciativa ante la falta de respuestas.
La mujer también contó que el ruido provocado por los vehículos al atravesar los baches se volvió insoportable, especialmente durante la noche. "No se puede dormir, no se puede descansar. Está todo roto", expresó. Además, explicó que en su hogar viven personas mayores y un familiar con discapacidad, por lo que pidió una reparación urgente.
Autos rotos, noches sin dormir y vecinos que evalúan cortar la calle
El reclamo se extendió a otros habitantes del sector, quienes denunciaron daños en vehículos, roturas de parabrisas por piedras que saltan del pavimento y riesgos para motociclistas. Una vecina aseguró que su automóvil sufrió desperfectos mecánicos y que necesita aproximadamente un millón de pesos para repararlo, situación que le impide utilizarlo para trabajar.

"Nosotros pagamos impuestos, el auto está roto y no puedo trabajar. ¿Quién me lo arregla?", cuestionó durante el móvil.
Otros residentes señalaron que el problema no se limita a Almirante Brown, sino que también afecta a Santa María de Oro, Guayaquil y pasajes cercanos. Sostienen que los arreglos parciales no resisten el tránsito y que, después de las lluvias, los pozos vuelven a aparecer.
Ante la falta de una solución definitiva, algunos vecinos incluso plantearon la posibilidad de cortar la circulación para visibilizar el reclamo. Mientras tanto, la intervención de Rosa, que comenzó como una respuesta individual, terminó convirtiéndose en el símbolo de un pedido colectivo: que el Municipio repare las calles y garantice condiciones seguras para circular y vivir en el barrio.




