Un problema terminal…que no termina
- Telediario Digital

- hace 2 días
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Por Guillermo Geremía
La única señal de cambio que se percibe al entrar en la Terminal de ÓmNibus es un andamio móvil, parece preparado para arreglar las líneas de chapas desplazadas en el cielorraso del enorme edificio. Esa es hasta ahora, la única evidencia de que desde el mes de septiembre un subsidio municipal de casi veinte millones “ayudará” al empresario que tiene hace 20 años la concesión. Por lo demás nada ha cambiado.

Una “carrion” con billetes del Estado fue la salida que se encontró la Muncipalidad ante el planteo del privado que maneja el parador del servicio del transporte público en Río Cuarto desde hace más de 70 años. Se plantó porque los números no le cierran y amenazó dejar a la Capital Alterna sin un lugar para que lleguen y partan los colectivos de corta, media y larga distancia. De tener que pagar un canon (del cual hace muchos años fue exceptuado) a recibir al menos por 4 años una ayuda con recursos públicos que se actualizará según el índice inflacionario.
“Básicamente nuestro voto negativo es porque no nos parece oportuno modificar las condiciones de contratación, que el Municipio deje de recibir dinero para pasar a aportar 18 millones de pesos mensualmente. Entendemos que se le terminaron los tiempos al Departamento Ejecutivo y no se ocuparon antes del tema, por lo que recurrieron a esta medida para no quedarse sin servicio", aseguró el concejal opositor Guillermo Natali al justificar su rechazo al acuerdo público-privado.

En el Parlamento local al Intendente De Rivas le sobraron votos para conseguir el apoyo legislativo a la iniciativa propuesta. “Nada de lo que tendrá el Municipio en la Terminal tiene plazos ni tiempos para materializarse, se podrían implementar si quieren un mes antes de finalizar la prórroga”, agregó el edil de La Fuerza del Imperio del Sur. El salvavidas estatal a una concesión privada sólo tendrá la exigencia de que rinda cuentas cada medio año de lo que hicieron con los recursos otorgados en calidad de “aportes” pero no obligará al empresario a cumplir con plazos de obras y mejoras.
“Las acciones se van a concretar cuando lo determine el Departamento Ejecutivo Municipal. Se harán efectivos cuando estén las condiciones dadas. El convenio establece que el Municipio tiene que contar con dos espacios", admite Leandro Carpinero el Presidente del bloque Hacemos por Río Cuarto, la bancada oficialista en el Parlamento local. A confesión de partes relevo de pruebas. El concesionario manejará los tiempos de obra de acuerdo según sus propias vicisitudes.

La facilidad de entregar millones de pesos mensuales sin exigencias temporales de realización no la tiene ninguno de los proveedores del Estado local. Pero "si el concesionario no cumple con algunas de las obligaciones, el Concejo Deliberante podrá disponer la retención total o parcial de los aportes destinados”, admite Carpintero. Lo dicho, no tiene obligación de hacer las mejoras con celeridad para que la terminal tenga las condiciones que Río Cuarto merece.
El 71,4% de los consultados manifiesta algún nivel de disconformidad con la Terminal según un sondeo de opinión realizado por ESETE Consultora en los días que se debatía el proyecto de “salvataje” en el Concejo Deliberante. El 45% califica los servicios e instalaciones entre malos y muy malos, mientras el 33,7% los juzga como regulares.

“La Terminal es necesaria y ampliamente utilizada, pero existe un fuerte reclamo ciudadano por su estado actual y la necesidad de intervenirla”, sintetiza el informe realizado por el consultor Sergio Terzo. Según el trabajo de relevamento, realizado entre personas mayores de 24 años, el 66, 45% de los encuestados utiliza la Terminal y, dentro de ese grupo, una parte lo hace con frecuencia. El dato más contundente que surge de la encuesta es que el 93,8% considera necesaria una renovación o modernización.


“La idea es que el convenio comience a aplicarse lo más rápido posible, todos queremos una Terminal activa y en movimiento", reconoce el concejal Carpintero sobre el Estado de abandono del lugar de servicios por el que pasan diariamente miles de personas. El problema de la Terminal no terminó, solamente cambió de ecuación. Ya no será exclusivamente la crítica al estado de mantenimiento y prestaciones sino que ahora también sumará el reproche sobre qué se está haciendo con los millones que reciben de “la tuya contribuyente”.

“La opinión sobre el aporte para sostener su funcionamiento está dividida: el 52% está en desacuerdo, mientras que prácticamente la mitad expresa algún grado de aceptación. El 26,6% lo acepta únicamente de manera transitoria, superando al 21,4% que lo respalda plenamente”, afirma el paper que acompaña a las estadísticas compiladas. El margen de maniobras que la ordenanza prevé le permite a Fernando Dadone manejarse sin riesgos ni urgencias. Pero cada día que pase se le va a achicar la plataforma para estacionar si los cambios no se perciben rápidamente.
La solución adoptada no es la esperada por la mayoría de los consultados. La mitad cree que debiera ser una sociedad mixta entre lo público y lo privado como ocurre con el Mercado de Abasto, el 27,8% que debe continuar como administración privada y el 22% opina que lo maneje en solitario la Municipalidad. El consenso absoluto sólo lo consigue el lugar de ubicación. Nadie quiere que sea trasladada a otro lugar, ese es el ideal para funcionar.

“La problemática central no es la falta de uso o importancia de la Terminal, sino la distancia entre el rol fundamental que cumple y la calidad de la experiencia que actualmente ofrece. La renovación aparece así no solo como una mejora estética, sino como una demanda concreta y ampliamente respaldada”, concluye el informe. Con el “boleto picado” en tiempos de escasez de recursos, ahora es un problema que a-a larga distancia de la solución- tiene a dos responsables, el concesionario y el Intendente Municipal.

Así son las cosas.



