Un rayo mató a cuatro caballos de polo y lanzó a un cuidador tres metros por el aire
La descarga eléctrica sorprendió a 20 animales que se encontraban en el Jockey Club de San Isidro. Un trabajador salió despedido tres metros y sobrevivió. Las quemaduras en las patas de los caballos y las vendas destrozadas revelaron la violencia del impacto.

Un episodio tan repentino como devastador ocurrió en el Jockey Club de San Isidro, en Buenos Aires, donde un rayo provocó la muerte de cuatro yeguas de polo y dejó herido a un cuidador. El fenómeno se produjo durante la mañana de ayer, en la cancha 6 del predio, cuando los animales se encontraban atados a un poste a la espera de su entrenamiento.
En el lugar había 20 caballos bajo la supervisión de un trabajador, quien también fue alcanzado por los efectos de la descarga. La potencia del impacto lo lanzó aproximadamente tres metros por el aire y provocó que cayera de espaldas. El hombre recibió atención médica y fue trasladado a un hospital cercano, aunque se informó que su vida no corre peligro.

Una de las imágenes más llamativas que dejó el episodio fue el estado de las patas de los animales. Las vendas rojas que las protegían aparecieron rotas a la altura de los tobillos, mientras que en algunas zonas se observaron quemaduras en el pelaje.
Un veterinario especializado en equinos explicó que los rayos transmiten una enorme cantidad de energía que atraviesa el cuerpo del animal y busca descargarse hacia la tierra a través de sus extremidades.
"Por eso las vendas se rompieron y el pelo apareció quemado en esa zona", señaló el especialista, al describir los efectos de la descarga eléctrica.
Además de las cuatro yeguas que murieron, otros dos animales cayeron al suelo y lograron recuperarse. Sin embargo, permanecen bajo observación veterinaria debido a la posibilidad de sufrir lesiones internas, daños auditivos y otras secuelas que podrían impedirles volver a competir.
Según trascendió, la tormenta eléctrica sorprendió a quienes se encontraban en el predio, sin que se hubieran recibido alertas previas de actividad eléctrica.
Entre los aficionados al polo no se recuerda un episodio de características similares. La magnitud de lo ocurrido generó conmoción, especialmente por la cercanía del cuidador con los animales al momento del impacto.
Desde el club consideran que, pese a la pérdida de los cuatro caballos, haber evitado una víctima humana fue una circunstancia extraordinaria.
Mientras el trabajador se recupera, los veterinarios continuarán evaluando a los animales sobrevivientes para determinar el alcance de las lesiones y sus posibilidades de recuperación.




